Los últimos sondeos de opinión pública en Mendoza encendieron las alarmas en el seno del oficialismo provincial
De acuerdo con las encuestas más recientes sobre intención de voto para la gobernación, la diferencia a favor de Luis Petri sobre el resto de los aspirantes es amplia e incontrastable, reconfigurando de manera directa el tablero político mendocino.
El escenario ubica al gobernador Alfredo Cornejo en una posición sumamente compleja. Por un lado, el mandatario busca mover sus fichas e interceder ante la conducción nacional para intentar aplacar o frenar desde Buenos Aires la postulación de Petri. Sin embargo, en el caso de que la maniobra no prospere, el cornejismo enfrenta un duro obstáculo: no cuenta hoy en su armado con candidatos propios lo suficientemente competitivos como para hacerle frente de manera directa en las urnas.
Los números otorgan a Petri una ventaja contundente gracias al impulso de su imagen y al capital político cosechado tras su paso por el plano nacional. Ante este cuadro de situación, el cornejismo no logra consolidar una figura sucesoria que garantice la retención de la iniciativa dentro de la coalición gobernante.

El dilema que enfrenta Cornejo abre diversos frentes de tormenta: si desde el Ejecutivo provincial se decide finalmente acompañar o contener la candidatura de Petri, existe el riesgo latente de que otros referentes del radicalismo o del espacio oficialista decidan dar un paso al costado y competir por fuera. Con una oposición que aún sigue rezagada en los sondeos, el centro de la escena política mendocina queda supeditado a cómo resuelva el oficialismo esta puja de poder en la carrera sucesoria.