Río Negro impulsa legalizar la venta de carnes salvajes para bajar precios y controlar plagas

El gobierno de esa provincia impulsa la iniciativa para permitir el consumo comercial de carnes de guanaco y jabalí

El Ministerio de Desarrollo Económico de Río Negro presentó un proyecto para formalizar la comercialización de carnes salvajes, en respuesta a la caída del consumo de carne vacuna y la búsqueda de alternativas proteicas más económicas. La iniciativa propone incorporar el jabalí y el guanaco entre los productos habilitados para su venta en carnicerías y restaurantes provinciales, superando la actual limitación que reduce estas carnes a la caza sanitaria y al consumo informal.

La propuesta plantea modificar la Ley de Carnes para acelerar y simplificar la habilitación de establecimientos elaboradores. La comercialización quedaría sujeta a un estricto control sanitario, fiscalizado de manera conjunta por los municipios, la provincia y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). Según los impulsores, ese marco garantizará la seguridad alimentaria y permitirá prevenir enfermedades zoonóticas de riesgo, como la triquinosis.

Además del objetivo de ofrecer alternativas más accesibles al consumidor, el proyecto persigue un claro impacto ambiental: la venta regulada de jabalí europeo busca contribuir al control poblacional de esta especie invasora, responsable de la destrucción de ecosistemas autóctonos y de pérdidas millonarias en el sector agropecuario. Autoridades provinciales sostienen que transformar una plaga en recurso comercial puede ser una herramienta doblemente beneficiosa para productores y comunidades rurales.

Río Negro se suma a otras jurisdicciones que ya ensayan mercados no tradicionales de proteínas. En Santa Cruz, por ejemplo, la carne de guanaco se ofrece en el mercado local a precios significativamente más bajos que la carne vacuna, como medida para contener la sobrepoblación. En Corrientes avanzan con la creación de un frigorífico multiespecie destinado a faenar ciervos y chanchos salvajes —especies declaradas plaga por los daños en los campos arroceros—. Chubut, por su parte, llevó adelante una prueba piloto en Trelew para comercializar cortes, empanadas y embutidos elaborados con carne de burro.

La iniciativa despertó opiniones diversas entre productores, comerciantes y expertos. Defensores aplauden la medida por su potencial para ofrecer proteínas más económicas, dinamizar comercios locales y mitigar el daño ambiental causado por especies invasoras. Sin embargo, asociaciones de consumidores y organizaciones vinculadas a la seguridad alimentaria advierten sobre la necesidad de garantizar controles sanitarios rigurosos y campañas de información pública para evitar riesgos sanitarios y resistencias culturales al consumo de carnes no tradicionales.

El proyecto deberá ser debatido en la Legislatura provincial y coordinado con municipios y Senasa para definir protocolos de faena, trazabilidad, requisitos de habilitación y mecanismos de inspección. Si avanza, la medida podría abrir un nuevo capítulo en la oferta proteica regional, combinando objetivos económicos, sanitarios y ambientales.