El superintendente general de Irrigación, Sergio Marinelli, celebró el reciente y abundante temporal de nieve en la cordillera mendocina, pero emitió una firme advertencia sobre el manejo del recurso hídrico a futuro. «El que crea que ya está, que la naturaleza nos salvó y podemos volver a gastar agua como antes, se equivoca. Y ese error lo pagaríamos todos», aseveró el funcionario.
El giro en las condiciones del tiempo fue drástico. Apenas dos semanas atrás, las estaciones de monitoreo de Irrigación en la alta montaña registraban prácticamente cero acumulación de nieve. Sin embargo, el fenómeno meteorológico revirtió esa postal de sequía, generando un registro histórico que da un respiro a la provincia.
La cordillera como «caja de ahorro»
Para graficar la situación, Marinelli utilizó una analogía clara sobre la dinámica de las reservas y el consumo:
«La cordillera es la caja de ahorro de los mendocinos. Cada invierno, la nieve es el depósito; y cada verano, el deshielo es cuando podemos extraer de la caja de ahorro. Esta nevada es un depósito extraordinario, de esos que aparecen una vez cada veinte años. Pero venimos de muchos años con la cuenta en rojo. Un buen depósito no te vuelve rico si no cambiás la forma de administrar la plata.»
Desde el organismo señalaron que la cautela se debe a varios factores técnicos:
- Pérdidas naturales: No toda la nieve acumulada llega a los ríos; gran parte se pierde por sublimación, viento y filtraciones.
- Recuperación de acuíferos: Tras años de caudales por debajo del promedio histórico, la producción debió acudir al agua subterránea, afectando reservas que tardan décadas en estabilizarse.
- Variabilidad climática: El paso de una sequía extrema a una nevada récord refleja el impacto del cambio climático, lo que exige abandonar antiguos esquemas de gestión.
El Plan Hídrico y el pronóstico de octubre
Actualmente, los equipos técnicos de Irrigación se encuentran midiendo no solo el volumen de la nieve, sino su equivalente en agua para determinar con precisión la oferta hídrica futura.
Los datos recabados servirán para confeccionar el Pronóstico de Escurrimiento, informe que estimará el caudal que bajará por cada río durante el ciclo que va del 1 de octubre al 30 de septiembre del año siguiente. Este documento se presentará oficialmente en octubre, marcando la pauta para la distribución en fincas, industrias y consumo domiciliario.
«Entre la nevada y la canilla hay meses de trabajo. Esta nevada nos da aire, no nos da permiso», concluyó Marinelli, ratificando la vigencia del Plan Hídrico de Mendoza para consolidar la eficiencia y la seguridad en el uso del agua.