Lo que estaba planificado como una postal de cohesión y fortaleza para el oficialismo provincial terminó convirtiéndose en un escenario de marcadas distancias políticas. En el marco del tradicional almuerzo sectorial, los tres referentes que se perfilan como los principales herederos de la gestión de Alfredo Cornejo no dejaron pasar la oportunidad para diferenciarse entre sí y marcar sus matices frente al Gobierno nacional, en una jornada donde la figura ausente terminó acaparando la mayor parte de las conversaciones.
A pesar de compartir el mismo espacio político, los tres precandidatos del cornejismo mostraron perfiles y posturas divergentes tanto en los discursos públicos como en las charlas de pasillo:
Gestión vs. coyuntura: Mientras algunos centraron sus intervenciones en ponderar la experiencia de gestión municipal y la continuidad del modelo provincial, otros optaron por enfatizar un perfil más independiente y técnico.
Distancia con la Casa Rosada: Sin nombrar de forma directa al presidente Javier Milei ni al espacio libertario, se escucharon discursos que buscaron marcar una clara frontera. Los dirigentes coincidieron en defender los intereses locales y sostuvieron que la provincia no debe ser un apéndice incondicional de las políticas nacionales, argumentando que «el orden macroeconómico es un punto de partida, pero nunca un punto de llegada».
Pese a la nutrida concurrencia de la dirigencia radical y sus aliados, la gran incógnita y el centro de todas las especulaciones fue la ausencia de Luis Petri.
El actual ministro de Defensa y una de las figuras clave en el armado electoral de la provincia no asistió al encuentro, atribuyendo su faltazo a compromisos de agenda. Sin embargo, en las mesas del almuerzo su no-presencia fue leída como un gesto cargado de pragmatismo político, dejando en evidencia que la interna dentro de la coalición gobernante de cara a las próximas elecciones provinciales ya se juega en cada detalle y cada gesto.