El diplomático argentino Rafael Grossi tuvo este viernes su mejor desempeño hasta el momento en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Tras celebrarse la séptima ronda de votación en la sede del organismo en Nueva York, el actual titular de la OIEA sumó apoyos clave que fortalecen sus aspiraciones de convertirse en el próximo Secretario General de la ONU.
En una compulsa caracterizada por fuertes tensiones e intereses geopolíticos, el director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), de 65 años, cosechó su mejor resultado al obtener nueve votos a favor, cuatro en contra y dos abstenciones («sin opinión»). Con esta marca, Grossi se mantiene firme en la segunda ubicación de la tabla general y ratifica su condición de fuerte aspirante al máximo cargo diplomático global.
En la cúspide de las preferencias continúa la ex vicepresidenta costarricense Rebeca Grynspan, quien se consolidó como la favorita del proceso al lograr 11 apoyos y cuatro rechazos. Más atrás en la nómina quedó la ex canciller de Guyana, Carolyn Rodrigues-Birkett, con un balance de 8 votos positivos, 6 en contra y una abstención.
Un aspecto determinante de esta séptima votación fue que las papeletas de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Francia) no se diferenciaron con color distintivo respecto de los diez miembros no permanentes. Esta particularidad mantiene abierta la incógnita sobre si alguno de los cuatro votos desfavorables hacia el candidato argentino proviene de una potencia con poder de veto.
A pesar del hermetismo de los países con capacidad de veto, el entorno del diplomático argentino celebra la curva ascendente de adhesiones, que posiciona a la Argentina en un lugar protagónico dentro de las negociaciones informales para la conducción futura del organismo multinacional.