“La foto es delicada, pero hay que ver de dónde venimos y qué haremos”: el diagnóstico de Carlos Dávila (CIAT) sobre el Valle de Uco
El presidente de la Cámara de Comercio, Industria, Agricultura y Turismo de Tunuyán (CIAT), Carlos Dávila, en el programa “Alguien tiene que decirlo” que se emite por FM Zeta, describió una situación económica regional “muy afectada” en comercio, agricultura y turismo, pero insistió en que el análisis debe apoyarse en datos, no solo en la “foto” de locales cerrados, y planteó un camino de salida basado en inversión, productividad y baja de impuestos.
En ese sentido, subrayó que el punto de partida es entender “de dónde venimos”: Argentina pasó de vivir con inflación de alrededor del 300% anual en los últimos 6–7 años a una inflación interanual cercana al 33–35% en 2026, según mediciones oficiales y privadas. “Eso es lo primero que hay que hacer: ordenar la economía. Obviamente esto tiene un impacto terrible como el que estamos atravesando”, admitió.
Para Dávila, cualquier conclusión debe apoyarse en tres ejes:
• La situación actual es “delicada” y visible en el cierre de comercios históricos y la caída de ventas.
• Hay que mirar “de dónde venimos”, porque no se trata de un “rayo” que cayó de la nada, sino del ajuste tras años de inflación altísima y distorsiones.[coriagimenez]
• Lo central es definir “qué vamos a hacer de acá para adelante” y cómo se ve el futuro, con estrategias concretas sector por sector.
Sobre el comercio, Dávila explicó que hay que hacer un análisis “puertas para adentro”: además del poder adquisitivo “muy debilitado”, existe un “cambio cultural” en los hábitos de consumo y un desafío de competitividad. Puso como ejemplo que hoy es posible comer por 8.000–10.000 pesos, cuando hace uno o dos años “ninguno bajaba de 20.000”, lo que obliga a los negocios a repensar costos, precios y modelos.
También señaló el impacto del comercio electrónico, que ya representa casi el 20% de las compras en algunos segmentos, aunque aclaró que no es la causa principal de la crisis local: “Claramente la situación del Valle de Uco… no obedece principalmente a eso”, dijo, en respuesta a quienes atribuyen todos los cierres al e‑commerce.
Dávila aportó datos propios de la CIAT sobre el mercado laboral: mientras el desempleo en el Valle de Uco se ubicaba en torno al 2,8–3% de la población económicamente activa en 2025, en Mendoza la tasa era del 7–8%. “Estamos mejor, pero estamos mal”, resumió.
Uno de los puntos más críticos del diagnóstico fue la carga tributaria. Según Dávila, “cada precio tiene entre 30 o 40% de contenido impositivo”, lo que vuelve casi imposible consumir con los salarios actuales. Por eso interpeló al gobierno nacional: “Señores, bajen ese 30 o 40% de los impuestos, porque si no nadie va a consumir”. Agregó que para bajar impuestos hace falta “achicar el Estado”, ya que Argentina venía gastando cerca del 40% del PBI en sector público.
En paralelo, denunció la ausencia de financiamiento para transitar este período de ajuste: “Es una de las deudas tremendas de este gobierno: no hay financiamiento para transitar este cambio terrible de estos tres años”.
Frente a la foto negativa, Dávila puso el foco en una actividad que sí creció fuerte: el turismo. En los últimos 10 años, según sus datos, el turismo en el Valle de Uco aumentó 50% en términos de camas y prestadores, mientras la provincia creció 20%. Sin embargo, advirtió que ese crecimiento no está siendo acompañado con desarrollo de montaña. “El 50% de los que contestan la encuesta dice que vienen a Mendoza por vino, por calidad, por paisaje, por gastronomía y por montaña. En el Valle de Uco no tenemos desarrollada la montaña”, afirmó.
En el cierre de su análisis, Dávila fue contundente sobre el rumbo: “Se sale con inversión, no se imprime más riqueza, no esperen que venga plata regalada para poner en el bolsillo de la gente. No se va a volver atrás con eso”. Al mismo tiempo, llamó a los propios comerciantes y sectores productivos a “juntarse, repensar los negocios y generar estrategias”, y destacó que la CIAT está convocando a todo el comercio, no solo a sus socios, para trabajar en microentornos y soluciones concretas, como el caso de la calle Pellegrini en Tunuyán, donde ya están analizando por qué cayó más que San Martín.