La pérdida de puestos de trabajo, la caída del consumo y las crecientes dificultades financieras de las empresas configuran un panorama cada vez más complejo para Mendoza, con proyecciones de estancamiento que podrían extenderse durante lo que resta de 2026 e incluso adentrarse en 2027.
Así lo analizó el economista y docente de la UNCuyo, Raúl Mercau, quien puso la lupa sobre el impacto territorial del programa macroeconómico nacional en la provincia.
Según el análisis del especialista en base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares, el Gran Mendoza registró la pérdida de 10.739 ocupados de forma interanual durante el segundo trimestre, elevando la tasa de desempleo al 8,2%, una de las cifras más altas del período posterior a la pandemia.
Mercau explicó que la destrucción de empleo formal se concentra en tres pilares fundamentales de la matriz productiva mendocina: la industria y la agricultura, que acumulan unos 6.000 puestos menos, y el comercio, con una sangría cercana a los 1.300 trabajadores registrados.
«No se trata de actividades marginales; en conjunto representan aproximadamente la mitad del empleo provincial, por lo que su retroceso impacta en toda la economía local», señaló. A diferencia del plano nacional —donde actividades como la minería y la energía empujan algunos indicadores—, en Mendoza el entramado comercial e industrial no logra acoplarse a esa reactivación.
Si bien el economista reconoció la reducción de la inflación como un logro del Gobierno nacional, advirtió que el esquema actual restinge severamente el gasto público y privado, atascando el consumo. Para Mercau, aunque los salarios hayan mostrado leves repuntes, «todavía no permiten recuperar el poder adquisitivo perdido», lo que sumado a la falta de financiamiento y a la incertidumbre frena cualquier decisión de inversión.
Asimismo, cuestionó la demora en la actualización de la canasta con la que se mide el Índice de Precios al Consumidor (IPC): «Las estadísticas no están mostrando de manera actualizada la composición de la canasta de bienes. Si se hubiera actualizado antes, el fuerte aumento en las tarifas de servicios públicos y comunicaciones tendría una mayor incidencia en el índice».
En relación con el margen de tolerancia ciudadana frente al ajuste, el economista describió una combinación delicada de suba de la pobreza, desempleo y endeudamiento familiar para cubrir gastos corrientes. “Creo que hay un montón de elementos para un caldo de cultivo social realmente explosivo”, afirmó, aunque atribuyó la actual paz social a la paciencia de un sector de la población y al desgaste de las alternativas políticas previas.
Finalmente, al evaluar el escenario electoral, Mercau consideró que con niveles de adhesión de entre el 30% y el 40%, «es muy difícil que Javier Milei gane en primera vuelta», advirtiendo que de prolongarse la recesión y el deterioro del mercado interno, el oficialismo podría enfrentar serias dificultades en un eventual balotaje.