13 de los 19 sectores relevados presentando caídas interanuales y 14 acumulando retrocesos desde el cambio de gobierno
Lejos de la recuperación económica pronosticada a fines de 2025 por el presidente Javier Milei y el ministro Luis Caputo, se profundiza la destrucción de empresas en Argentina, según datos oficiales solo en marzo cerraron 2.011 compañías menos, la información se desprende de datos del Sistema de Riesgos del Trabajo (SRT). En el último año, se perdieron 14.203 firmas. Con el resultado del tercer mes del año ya son 25 meses consecutivos de caídas interanuales en la cantidad de empresas pyme que dejan de funcionar, en tanto el sector empresario continúa pidiendo una rebaja de impuestos y competencia leal con actores internacionales.
La distribución de los cierres revela que la pérdida de firmas no es homogénea: algunos sectores concentran la mayor parte de la destrucción empresarial.

El comercio es el sector que perdió más firmas en términos absolutos, con 5.145 cierres. Por su parte, la industria manufacturera registró la caída relativa más importante: 4,5% interanual, equivalente a la desaparición de 2.167 empresas.
Desde que Javier Milei asumiera la presidencia en diciembre de 2023, hay 26.213 firmas menos en el país. En la comparación interanual hasta marzo de 2026, el número de empresas registradas cayó en 14.203 unidades, lo que representa una disminución del 2,8%.
Actualmente, Argentina registra 481.635 empresas activas. Solo Neuquén continúa sumando firmas; en las demás 23 provincias el número de empresas cayó durante la gestión de Milei.
La mirada de los empresarios de diferentes sectores indica que la aceleración de cierres refleja un entorno de costos elevados y incertidumbre reguladora. La industria, en particular, señala que la caída de ventas y la apertura de importaciones decretada por el gobierno afectan directamente la producción nacional.
Con 13 de los 19 sectores relevados presentando caídas interanuales y 14 acumulando retrocesos desde el cambio de gobierno, la contracción empresarial es comparable a la de la pandemia y la más intensa para un inicio de gestión en dos décadas.