Economía: desde enero se modifica el esquema de bandas cambiarias

Así lo anticiparon desde el BCRA, prometen mayor previsibilidad en torno a las fluctuaciones del dólar

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) anunció modificaciones al esquema de bandas cambiarias que entrarán en vigor el 1 de enero de 2026, ajustando el piso y techo del dólar oficial al ritmo de la inflación de los dos meses previos, en lugar del 1% mensual fijo anterior. Esta medida, que inicia un programa de re-monetización con compras de reservas por hasta USD 10.000 millones, busca estabilizar el tipo de cambio y reducir incertidumbre, pero genera debate sobre su efecto en los precios.

El ajuste inicial será del 2,5%, basado en la inflación de noviembre (2,5%), lo que implica un deslizamiento más alineado con la dinámica inflacionaria real, estimada en 2,1% para diciembre y entre 1,5% y 1,9% en los primeros meses de 2026. Según el presidente del BCRA, Santiago Bausili, este esquema «no generará una inflación mayor ni un dólar más alto», ya que solo refleja la evolución de precios sin acelerarla, manteniendo tasas reales positivas y flexibilizando encajes bancarios para apoyar el crecimiento económico.

Sin embargo, analistas advierten riesgos moderados en el impacto sobre los precios. Gustavo Glustein, consultor económico, señaló que el mayor deslizamiento podría presionar rubros importados como combustibles, alimentos procesados y electrónicos, con un posible traspaso del 20-30% al IPC general si la inflación se acelera por expectativas devaluatorias. En un contexto de inflación acumulada del 31,4% interanual, esto podría sumar 0,5 puntos porcentuales mensuales a los precios regulados, afectando el poder adquisitivo de familias y pymes, aunque el BCRA enfatiza que el anclaje en datos del INDEC minimiza shocks.

El objetivo es converger la inflación doméstica a niveles internacionales, apoyado en compromisos con el FMI y una base monetaria que crecerá del 4,2% al 4,8% del PBI para diciembre de 2026. Para Mendoza y el Valle de Uco, dependientes de exportaciones vitivinícolas, un dólar más predecible podría estabilizar costos de insumos, pero elevaría precios locales si persisten presiones externas.