La industria y la construcción son los sectores que más fuentes laborales perdieron, la caída también se extiende a otros rubros como el comercio entre otros.
La crisis económica sigue calando hondo en nuestro país, y golpea a los sectores más vulnerables y a los asalariados, según los datos oficiales el empleo formal cayó en julio a niveles muy preocupantes desde noviembre de 2023, ya se perdieron más de 200.000 puestos de trabajo, sumando a los del sector privado, los del Estado y los de casas particulares.
La Secretaría de Trabajo, en base a la información del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), informo en detalle cuales fueron los empleos que se perdieron durante la gestión de Javier Milei, 127.000 empleos privados, casi 57.900 públicos y 20.600 en casas particulares; en total, fueron 205.500 trabajadores los que perdieron esta fuente de ingresos.
Los especialistas sostienen que la pérdida del empleo o incluso el miedo a perderlo impacta severamente en la vida de millones de familias. Más allá de la caída en ingresos, genera estrés, ansiedad y dificulta planificar el futuro. Muchas familias recortan gastos esenciales como alimentación, salud y educación, afectando su calidad de vida.
La incertidumbre laboral también aumenta la vulnerabilidad social, y en contextos de alta inflación, el golpe se siente aún más fuerte. Según estudios recientes, el temor a perder el trabajo puede generar incluso más malestar emocional que el desempleo mismo, ya que limita la confianza y el bienestar general.