Entre febrero y marzo el asado americano subió 5,1%, seguido por el bife de chorizo (4,6%) y la bola de lomo y cuadrada (3,6%)
Los precios de la carne registraron fuertes incrementos desde octubre pasado, con subas acumuladas cercanas al 60% en el producto más consumido por los argentinos, según estimaciones privadas. Aunque durante el verano —período de menor consumo habitual— las alzas presionaron los presupuestos familiares, en las últimas semanas algunos cortes muestran retrocesos por la caída en la demanda.
Datos del INDEC revelan que solo entre enero y febrero, cortes como la paleta y la nalga lideraron las subas, con incrementos entre el 5,7% y el 8,1%. Sin embargo, de febrero a los primeros días de marzo, el panorama se volvió desigual: mientras algunos precios subieron, otros bajaron.
Relevamientos recientes destacan valores elevados en cortes populares. El asado se vende alrededor de $15.900 el kilo, el vacío cerca de $21.700, el bife de chorizo unos $23.000, el ojo de bife $23.200, el lomo $26.800 y la entraña hasta $29.000. Estos precios varían por provincia, ciudad o barrio.
Según la Cámara de Matarifes y Abastecedores (CAMyA), entre febrero y marzo el asado americano subió 5,1%, seguido por el bife de chorizo (4,6%) y la bola de lomo y cuadrada (3,6% cada una). En contraste, el asado cayó 11,2%, el matambre 8,9%, la tapa de asado y tapa de nalga 7,6%, y el peceto 6%; el resto se mantuvo estable.
Leonardo Rafael, presidente de la CAMyA, atribuyó los ajustes a un leve aumento en el precio de la hacienda, pero enfatizó que los comerciantes resignaron márgenes de ganancia para sostener ventas, dado que la carne es perecedera y no puede demorarse en exhibición.