La albiceleste, lejos de su mejor versión, sufrió hasta el final, ahora mucho por ajustar antes del próximo escollo: Egipto, que eliminó a Australia por penales
La Selección Argentina sufrió más de lo esperado y necesitó la prórroga para derrotar 3-2 a la sorprendente Cabo Verde en los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo, en un encuentro disputado en el Hard Rock Stadium de Miami. La albiceleste, lejos de su mejor versión, mostró falencias defensivas y todavía tiene mucho por ajustar antes del próximo escollo: Egipto, que eliminó a Australia por penales.
Desde el inicio, Argentina monopolizó la tenencia y buscó dominar a un rival replegado, apostando al contraataque. La presión dio resultado a los 29 minutos cuando Lisandro Martínez envió un pase largo y preciso que Lionel Messi controló con maestría y transformó en gol: el séptimo del capitán en el torneo y el 1-0 parcial.
Obligada por el resultado, Cabo Verde salió con mayor protagonismo en el segundo tiempo y encontró espacios. A los 59 minutos, Mendes habilitó a Duarte, quien definió cruzado dentro del área y estampó el 1-1 que complicó a la Scaloneta. Apenas tres minutos después llegó una chance clara para Argentina: Lautaro Martínez dejó a Messi mano a mano con el arquero Vozinha, pero el disparo del diez fue atajado.

El entrenador Lionel Scaloni movió el banco: ingresaron Julián Álvarez y Nicolás González por Lautaro y Thiago Almada, respectivamente. Aun así, las iniciativas albicelestes fueron atajadas por la ordenada defensa caboverdiana y por las intervenciones de Vozinha, que frustró un tiro libre de Messi y un centro peligroso de Molina.
En la prórroga se desató la emoción. A los dos minutos, Mac Allister peinó un córner y Lisandro Martínez, en el segundo palo, la conectó con un zurdazo que se clavó en el ángulo: 2-1 y festejo argentino. La alegría duró poco. Cabo Verde no se rindió y, aprovechando el sector derecho de la defensa rival, Sidny Cabral gambeteó a Mac Allister y definió con una exquisita colocación al ángulo para poner el 2-2 y dar un golpe de efecto.
Diezmada física y con el ánimo afectado, la Selección encontró la llave en otra pelota parada. A los 110 minutos Messi ejecutó un córner que conectó Cuti Romero; la pelota tocó en el brazo de Borges y terminó desviada hacia su propio arco: autogol y 3-2 definitivo a favor de Argentina.
Con apuros y varias dudas por resolver en su funcionamiento, la albiceleste avanzó a octavos y ahora deberá enfrentarse a Egipto, equipo que accedió a la siguiente fase tras vencer a Australia por penales luego de un 1-1 en el tiempo reglamentario. El próximo encuentro será otra prueba para un equipo que, con talento individual, todavía busca cohesión colectiva.