El gobernador de Mendoza puso reparos ante la posibilidad de suprimir las primarias y pidió estudiar a fondo el impacto del sistema antes de modificar las reglas de juego.
En el marco de la ronda de negocios del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), el gobernador Alfredo Cornejo irrumpió en el debate político nacional al poner un freno a las intenciones de eliminar las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). El mandatario instó a mirar la «letra chica» del sistema electoral y evaluar con rigor técnico los beneficios reales antes de impulsar cualquier reforma.
En el plano provincial, dejó entrever que mantendrá la herramienta de cara a las elecciones de 2027 y proyectó la continuidad del radicalismo al frente del Ejecutivo. Ante las consultas sobre el gasto fiscal que implica llevar a cabo los comicios primarios, Cornejo cuestionó la narrativa del ajuste presupuestario en la democracia y dejó una contundente definición:
«Creo que se ha hecho un mito alrededor de los costos de las elecciones; peor es elegir mal. Creo que hay que estudiar bien cuáles serían los beneficios y allí trabajar eso», aseveró el mandatario provincial.
En su análisis, Cornejo trazó una clara diferencia entre la experiencia federal y la local. Explicó que en Mendoza las PASO funcionan desde 2015 como una herramienta efectiva para dirimir internas reales y ordenar la oferta partidaria. En cambio, reconoció que a nivel nacional el mecanismo en ocasiones funcionó simplemente como una primera vuelta formal sin una competencia interna sustancial.
Esta distinción fundamenta la postura que el oficialismo provincial proyecta de cara al futuro. La hipótesis que evalúa Cambia Mendoza contempla una postura diferenciada: mientras los legisladores nacionales del radicalismo mendocino podrían acompañar la suspensión o derogación de las PASO en el Congreso de la Nación, en el ámbito provincial la herramienta se mantendría vigente para definir las candidaturas locales en 2027.

De este modo, la coalición gobernante buscaría saldar sus previsibles disputas internas de liderazgo mediante el voto popular y no mediante acuerdos cúpulares.
En otro tramo de sus declaraciones, el gobernador mendocino se refirió al plano institucional e interprovincial, destacando su alianza estratégica con el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro. Cornejo respaldó una hipotética reelección de su par santafesino y enfatizó la sintonía del trabajo conjunto durante sus gestiones.
Asimismo, al ser consultado sobre el futuro del Poder Ejecutivo en Mendoza, Cornejo recordó las restricciones de la Constitución provincial —que prohíbe la reelección consecutiva pero habilita la alternancia tras un mandato de por medio— y ratificó la intención de darle proyección en el tiempo al frente político que conduce la provincia desde 2015.
En nuestra provincia hay reelección, pero se puede volver después de un período, y eso fue lo que hicimos, porque queremos darle continuidad a ese proyecto», concluyó el gobernador, reforzando la línea discursiva que ya había adelantado en la apertura de sesiones del 1º de mayo y en el reciente Almuerzo de las Fuerzas Vivas en San Rafael.