Las continuas precipitaciones y los elevados índices de humedad registrados en las últimas semanas han encendido las alarmas en el sector productivo y rural. La combinación de agua acumulada con materia orgánica —especialmente en acopios de estiércol y composteros al aire libre— genera un entorno propicio para la proliferación desmedida de bacterias patógenas, hongos y larvas de insectos.
El estiércol, habitualmente utilizado como un valioso abono orgánico para enriquecer los suelos, se convierte en un foco de proliferación sin el manejo adecuado bajo condiciones climáticas adversas. La saturación de agua acelera procesos de fermentación anaeróbica y crea criaderos ideales para moscas, mosquitos, escarabajos y ácaros, así como la multiplicación de bacterias como Escherichia coli y Salmonella.
El aumento no controlado de estos agentes biológicos genera consecuencias en el ámbito productivo y sanitario:
- Propagación de plagas en cultivos: Las moscas de la fruta y otros insectos encuentran en el estiércol húmedo el lugar óptimo para depositar sus huevos. Al eclosionar, las larvas e insectos adultos migran hacia las plantaciones cercanas, dañando brotes, frutos y raíces.
- Aparición de hongos y bacterias en plantas: La alta humedad sumada a la lixiviación del estiércol contaminado favorece la proliferación de hongos (como Phytophthora o Botrytis) y bacterias que causan podredumbre radicular y foliar.
- Enfermedades en el ganado y animales de granja: El contacto directo con aguas estancadas y estiércol en descomposición incrementa los casos de afecciones gastrointestinales, infecciones en las pezuñas (pedero) y problemas respiratorios.

Especialistas e ingenieros agrónomos recomiendan poner en marcha una serie de medidas preventivas y correctivas para controlar la situación en predios agrícolas y zonas ganaderas:
1. Correcto manejo y cobertura del estiércol: Adición de material seco: Incorporar restos de poda, paja seca, viruta de madera o aserrín para absorber el exceso de humedad y equilibrar la relación carbono/nitrógeno. Cubrir los acopios: Proteger las pilas de estiércol con lonas plásticas e impermeables para evitar que el agua de lluvia penetre y lave los nutrientes, impidiendo además que las moscas depositen sus huevos.Elevar y airear la compostera: Ubicar los acopios en zonas altas con buen drenaje, evitando hondonadas donde se acumule el agua. Realizar volteos periódicos para oxigenar la mezcla y elevar la temperatura interna, lo que destruye de forma natural larvas y patógenos.
2. Drenaje y control del suelo: Canales de desvío: Construir zanjas o canaletas alrededor de las zonas de acopio y corrales para canalizar el escurrimiento del agua de lluvia. Aplicación de cal apagada: Espolvorear cal agrícola o ceniza sobre las zonas de acumulación húmeda ayuda a neutralizar el pH, deshidratar larvas de insectos y disminuir malos olores.
3. Control biológico y tratamientos ecológicos: Uso de larvicidas o reguladores de crecimiento: En estercoleros ganaderos, aplicar tratamientos específicos que interrumpan el ciclo reproductivo de los insectos en su fase larval. Biopreparados naturales: La aplicación de purines fermentados (como los elaborados a base de ortiga o ajo y jabón neutro) actúa como repelente e insecticida natural en el perímetro de los cultivos. Uso de microorganismos benéficos: Tras períodos de lluvias intensas, la aplicación de biofertilizantes con bacterias o hongos entomopatógenos (como Beauveria bassiana) ayuda a combatir plagas de suelo y proteger el sistema radicular.