El SUTE y Universidad de Mendoza piden viabilidad financiera y tiempo remunerado para docente
El Consejo General de Educación selló un acuerdo unánime para revolucionar la secundaria mendocina, dejando atrás el currículo enciclopédico por un modelo flexible centrado en capacidades como pensamiento crítico, resolución de problemas y competencias digitales. El documento de recomendaciones, aprobado por unanimidad, prioriza el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), evaluaciones formativas que valoran la comprensión sobre la memorización, y trayectorias personalizadas con electivos en emprendedorismo y tecnología.
«Adiós al modelo obsoleto y fragmentado: ahora preparamos a los jóvenes para desafíos reales, con oferta flexible que incluye núcleos esenciales y espacios a medida», explicó el ministro Tadeo García Zalazar. La reforma, inspirada en consultas multisectoriales con sindicatos, universidades y empresarios, arranca en 2026 de forma gradual en escuelas piloto, debatiéndose en diciembre con comunidades educativas antes de llegar a la Legislatura.
Claves del cambio: evaluación continua con rúbricas y orales para acreditar competencias; docentes tutores para apoyo socioemocional; y concentración de horas cátedra en una institución para fomentar trabajo interdisciplinario. La formación docente se anclará en necesidades locales, con énfasis en IA y modernización, como aportó Rodolfo Giró de la Federación Económica. Julio Leonidas Aguirre, de la UNCuyo, celebró: «Va en línea con lo que necesita el nivel; dialogaremos con estudiantes como protagonistas».
Voces como SUTE y Universidad de Mendoza piden viabilidad financiera y tiempo remunerado para docentes. «El foco es el estudiante: egrese con herramientas para universidad o trabajo», cerró García Zalazar. Este consenso posiciona a Mendoza como vanguardia en educación federal.