La muerte de un joven de 18 años por una descarga fatal en el interior de una propiedad derivó en un fallo judicial que obliga a los seis dueños del inmueble a pagar una millonaria indemnización que asciende a los $178 millones.
Lo que comenzó como una tragedia en el departamento de Tunuyán terminó por destapar una cadena de negligencias graves en materia de seguridad eléctrica. La muerte de un joven de 18 años por una descarga fatal en el interior de una propiedad derivó en un fallo judicial que obliga a los seis dueños del inmueble a pagar una millonaria indemnización que asciende a los $178 millones.
Las conclusiones de las pericias técnicas resultaron determinantes para establecer la responsabilidad civil de los propietarios, al constatar la presencia de fallas de infraestructura básica que convirtieron la vivienda en un entorno de alto riesgo.
Durante las inspecciones realizadas en el domicilio donde ocurrió el trágico hecho, los especialistas detectaron graves irregularidades y omisiones en la instalación eléctrica:
- Cables pelados y expuestos: Conductores con aislación deficiente o directamente al descubierto en zonas de circulación.
- Empalmes improvisados: Conexiones irregulares («truchas») realizadas sin los elementos de empalme ni la aislación reglamentaria.
- Sin disyuntor ni puesta a tierra: La falta de dos protecciones clave indispensables para interrumpir el paso de corriente ante una fuga y derivar descargas a tierra.
La ausencia de estos mecanismos de seguridad impidió que el suministro eléctrico se cortara automáticamente al momento del contacto, provocando la descarga letal que le costó la vida al adolescente.
Ante las contundentes pruebas presentadas por los peritos, la Justicia determinó que la falta de mantenimiento y el incumplimiento de las normativas de edificación y seguridad vigentes fueron determinantes en el desenlace fatal. Por ello, atribuyó la responsabilidad a los seis copropietarios de la finca, quienes deberán responder solidariamente fijando el resarcimiento económico en $178 millones.