El sector productor de ajo atraviesa un escenario de alta incertidumbre y preocupación debido a las inclemencias meteorológicas derivadas del fenómeno climático de El Niño, cuyas fluctuaciones amenazan directamente el correcto desarrollo de los cultivos de la temporada.
Mendoza es una de las principales provincias productoras de ajo de la Argentina, con una actividad que involucra a productores, trabajadores rurales, empaques y empresas exportadoras. Por eso, cualquier alteración significativa de las condiciones climáticas representa un factor de atención para una cadena productiva que depende tanto de la calidad del producto como de las condiciones necesarias para su comercialización.
Especialistas del sector explicaron que las variaciones atípicas de temperatura y el exceso de humedad que suele traer consigo este fenómeno atmosférico generan condiciones propicias para la proliferación de plagas y enfermedades fúngicas. Además, estas condiciones pueden afectar la calidad del bulbo y retrasar las etapas clave de cosecha y secado, factores determinantes para la comercialización nacional e internacional del producto.
Las lluvias pueden dificultar las labores de manejo, extracción y secado del ajo, un proceso fundamental para preservar su calidad y prolongar su conservación después de la cosecha.

Frente a este panorama, las autoridades agrícolas y las cámaras del sector recomiendan a los productores extremar las tareas de monitoreo e inspección en las fincas, así como optimizar el manejo del riego y la sanidad vegetal para mitigar el impacto de la variabilidad climática en los rendimientos finales.