El mercado laboral argentino profundizó su deterioro en el segundo trimestre de 2026

Un informe de CEPA advierte por el aumento de la desocupación, la expansión del trabajo precario y una mayor presión sobre el mercado labora

El mercado laboral argentino mostró una dinámica contractiva durante el segundo trimestre de 2026, marcada por la consolidación del aumento de la desocupación y un crecimiento de la precariedad laboral, según un análisis elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

Aunque la tasa de desocupación se mantuvo en niveles similares a los del mismo trimestre del año anterior, el informe señala que continúa consolidando el incremento registrado desde 2023. La evolución se da en un contexto de retroceso del empleo privado registrado y de expansión de modalidades laborales con menor protección social.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Trabajo, entre noviembre de 2023 y junio de 2026 se destruyeron 245.664 puestos de trabajo privados registrados, una caída del 3,9%. En el mismo período, se registraron 169.026 nuevas altas en el régimen de monotributo, lo que representa un aumento del 8,3%.
Para CEPA, estas cifras muestran que una parte de los empleos perdidos está siendo reemplazada por actividades independientes y desprotegidas. El crecimiento del monotributo, en ese sentido, no compensaría la pérdida de puestos asalariados formales ni garantizaría niveles equivalentes de estabilidad y cobertura social.
Menos empleo protegido

El deterioro también se reflejó en la composición del empleo. Durante el segundo trimestre se registró una destrucción neta de puestos asalariados con descuento jubilatorio, cuya participación cayó 0,3 puntos porcentuales en términos interanuales.
Al mismo tiempo, el empleo asalariado sin descuento jubilatorio aumentó 0,2 puntos porcentuales frente al mismo período del año anterior. La combinación de ambos movimientos da cuenta de una mayor precarización de la estructura laboral.

El informe también identifica una caída de 3,6 puntos porcentuales en la proporción de trabajadores asalariados informales. Sin embargo, esa reducción se produjo junto con un incremento de 3 puntos porcentuales en el cuentapropismo, una modalidad que suele estar vinculada con estrategias de subsistencia y menores niveles de cobertura social.

La presión global sobre el mercado de trabajo aumentó 0,6% durante el período analizado. Esta suba estuvo explicada principalmente por el incremento de la tasa de desocupación, pese a una leve disminución de la subocupación y de la búsqueda de empleo entre personas que ya tienen trabajo.

Según el análisis de CEPA, en un escenario contractivo esta menor búsqueda puede asociarse al desaliento provocado por la escasez de oportunidades laborales de calidad. La caída de la presión por parte de quienes ya están ocupados no necesariamente implica una mejora en el mercado, sino que podría reflejar una menor expectativa de conseguir un empleo mejor.

El cuadro general combina, así, una persistente contracción del empleo privado registrado, una expansión del cuentapropismo y un aumento de las formas laborales sin protección. Para CEPA, la evolución del segundo trimestre confirma que el deterioro del mercado de trabajo no se limita a la cantidad de empleos, sino que también alcanza su calidad y el nivel de cobertura de los trabajadores.