Aunque algunos productos bajaron de precio en las últimas semanas, las ventas continúan en descenso y productores y comerciantes advierten sobre un escenario cada vez más complejo
El consumo de frutas y verduras atraviesa uno de sus momentos más difíciles en Mendoza. A pesar de que en las últimas semanas se registró una baja en los precios de varios productos, entre ellos el tomate, el zapallito italiano, el zapallo redondo, el pimiento, la berenjena, el choclo, la chaucha, la lechuga, la papa y la cebolla, la demanda continúa por debajo de los niveles habituales.
Desde la Unión Frutihortícola Argentina y distintos mercados mendocinos señalaron que la disminución de las ventas provocó una reducción de los precios mayoristas. Sin embargo, esa baja no alcanzó para impulsar una recuperación significativa del consumo.
“Muchas personas siguen comprando frutas y verduras, pero en cantidades mucho menores que años atrás”, advirtió una fuente del sector. Según explicó, lo que antes alcanzaba para abastecer a una familia durante una semana o más, actualmente apenas cubre unos pocos días.
Los comerciantes también remarcaron que algunos productos se encuentran muy por debajo de los valores registrados durante el mismo período del año pasado. No obstante, señalaron que “los valores de venta apenas permiten cubrir los costos de producción, transporte y comercialización”.
El deterioro del consumo se da en un contexto de fuerte incremento en los precios de los alimentos. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), en enero el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una suba mensual del 2,9% y una variación interanual del 32,4%.
El Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que monitorea la evolución de los precios en el Mercado Central de Buenos Aires, indicó que el segmento de frutas más comercializadas acumuló un incremento interanual del 65,4% durante 2025, el doble de la inflación general.
La crisis también afecta a quienes producen y comercializan frutas y verduras. La Mesa Agroalimentaria Argentina, integrada por la Unión de Trabajadores de la Tierra, MNCI-Somos Tierra, Bases Federadas, la Federación de Cooperativas Federadas Ltda. y la Federación de Organizaciones Nucleadas de la Agricultura Familiar, publicó un informe en el que describió un “acelerado proceso de deterioro productivo, comercial y social”.