Los productos importados mostraron una variación más moderada, del 2,5%, atenuando en parte la dinámica alcista del conjunto del índice.
La inflación mayorista volvió a acelerarse en abril y registró un incremento del 5,2%, informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El salto representa 1,8 puntos porcentuales más que el 3,4% registrado en marzo y encendió señales de alerta sobre el impacto de los costos internacionales en la economía argentina.
El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) duplicó ampliamente la inflación minorista del mismo período: el Índice de Precios al Consumidor (IPC) había marcado un aumento del 2,6% en abril. Con este resultado, la inflación mayorista acumuló un avance del 11,6% en el primer cuatrimestre de 2026 y alcanzó una variación interanual del 30,8%.
El principal factor detrás del salto fue el aumento internacional del petróleo en medio del conflicto bélico en Medio Oriente. La consolidación del barril de crudo por encima de los 100 dólares impactó directamente sobre varios sectores productivos, presionando costos y trasladándose a precios mayoristas.
El rubro “Petróleo crudo y gas” lideró las subas con un incremento mensual del 22,9%, mientras que “Productos refinados del petróleo” avanzó 13,6%. Ambos segmentos explicaron gran parte de la variación general del índice. Además, se registraron aumentos significativos en sustancias químicas, productos de caucho y plásticos, actividades estrechamente relacionadas con los derivados del petróleo.
En contraste, los productos importados mostraron una variación más moderada, del 2,5%, atenuando en parte la dinámica alcista del conjunto del índice.
Tras la publicación del informe, el ministro de Economía, Luis Caputo, atribuyó el repunte al “shock externo” provocado por la guerra, que, según afirmó, explica gran parte del aumento registrado en abril. Analistas advierten que si persisten los precios internacionales del crudo en los niveles actuales, la transmisión a precios internos podría prolongar las tensiones inflacionarias y complicar la conducción de la política económica.
Mientras el gobierno monitorea la evolución externa y sus efectos domésticos, sectores productivos y cámaras empresarias reclaman medidas que alivien la presión sobre costos para evitar un traspaso mayor hacia los precios al consumidor.