En 2026, las deudas bancaria alcanzaron al 55,1% de los hogares frente al 59% no bancaria
El deterioro del poder adquisitivo y la pérdida de ingresos frente a la inflación han impulsado a miles de familias argentinas hacia una mayor dependencia del financiamiento, según un relevamiento de la consultora Focus Market. El estudio, basado en 2.670 viviendas, datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y estadísticas del Banco Central, revela que seis de cada diez hogares registran actualmente algún tipo de deuda, con un stock total que supera los $39 billones: $32,1 billones en deuda bancaria y $6,9 billones en no bancaria. Además, la morosidad comienza a escalar en este contexto.
La composición del endeudamiento familiar ha cambiado notablemente. En 2023, el 41,3% de los hogares tenía deuda bancaria y el 82,6% deuda no bancaria. Para 2025, esos porcentajes subieron al 47,9% y bajaron al 61,6%, respectivamente. Al arranque de 2026, la tendencia se profundizó: la deuda bancaria alcanza al 55,1% de los hogares (frente al 59% no bancaria), reduciendo la brecha a menos de cuatro puntos. Esto refleja un corrimiento desde mecanismos informales hacia el sistema bancario formal.
Los promedios por hogar endeudado son elocuentes: la deuda bancaria asciende a $5.702.809, mientras que la no bancaria promedia $1.149.431. En perspectiva histórica, el salto es abismal: en 2025, la deuda bancaria promedio era de $4.660.549 y en 2023, apenas $377.664. Medido en salarios (índice RIPTE), el stock pasó de 1,43 salarios en 2023 a 3,46 en enero de 2026.
Datos del Banco Central citados en el informe muestran que el stock de préstamos al sector privado alcanzó el 13,6% del PBI en enero de 2026, más del doble del 5,2% de diciembre de 2023, impulsado principalmente por el financiamiento a hogares por sobre los préstamos productivos. Sin embargo, este crecimiento viene con riesgos: la cartera irregular (deuda en mora) se cuadruplicó del 2,7% en enero de 2025 al 10,6% en enero de 2026.
Los segmentos más afectados incluyen:
• Préstamos personales: irregularidad del 3,5% al 13,2%.
- Tarjetas de crédito: del 2% al 11%.
- Otros préstamos: del 10,7% al 31,9%.
- En contraste, los créditos hipotecarios se mantienen estables en torno al 1%, gracias al mayor compromiso cuando hay un bien en juego.